|
A. Gaitero - C. Tapia / León
La red de alojamiento alternativo para personas con enfermedad mental fuera del ámbito sanitario se estrenó en 2005. Desde entonces 80 personas con discapacidad por enfermedad mental han sido atendidas en las ocho viviendas que Alfaem tiene en León y en el Bierzo. La primera casa supervisada se abrió en el barrio de San Esteban.
El mayor impulso a este recurso alternativo a la institucionalización de pacientes con enfermedad mental crónica se ha producido este año. A lo largo de 2011 se han abierto tres viviendas, dos en León y una en Ponferrada, con capacidad para atender a una decena de personas.
Estas viviendas, al contrario que las de tipo sanitario, son mixtas aunque la mayor demanda es de varones con enfermedad mental. Actualmente acogen a 22 hombres y 14 mujeres.
Este año se ha puesto en marcha la comisión mixta sociosanitaria que coordina por primera vez la derivación de personas con enfermedad mental a los pisos asistenciales de Sacyl y los sociales que Alfaem ha abierto en convenio con Junta. Este recurso lo solicitan tanto desde los equipos de salud mental, como desde la unidad de rehabilitación de Santa Isabel y desde las familias y Alfaem.
Las viviendas supervisadas cuentan con el apoyo de educadores y cuidadores que, a diario, revisan las tareas de las personas que conviven en las viviendas. Semanalmente, elaboran los menús, hacen la lista de la compra y las cuentas de la casa. «Son prácticas cotidianas que contribuyen a afianzar su autonomía como personas, lo que redunda en una mejora de su autoestima», apunta la coordinadora del programa de vivienda de Alfaem, Vanesa Granja.
Más que un techo. Las viviendas no son un mero alojamiento. Forman parte de las herramientas terapéuticas y sociales con que cuenta el sistema de atención en salud mental. Una parte fundamental es lograr que las personas se hagan responsables de sus tratamientos farmacológicos, puesto que el abandono de la medicación es uno de los problemas que más hay que combatir entre pacientes con enfermedad mental crónica.
La red de viviendas de Alfaem subsiste con ayudas de la Gerencia de Servicios Sociales y las aportaciones de los usuarios que entregan el 50% de sus ingresos, siempre que les quede libre un mínimo de 250 euros al mes.
La apertura de estas viviendas ha supuesto un salto cualitativo y cuantitativo a los dispositivos de alojamiento alternativo para las personas con enfermedad mental que no tienen un sostén familiar adecuado. «Pero aún falta un recurso más», apostilla la gerente de Alfaem, Rosa Conde. La residencia, con 40 plazas, que Alfaem construye en un solar municipal de Altos de Nava. Obras que están paralizadas a la espera de ayudas por importe de un millón de euros para 2012 y otro tanto en 2013. Hasta ahora se han invertido 600.000 euros en destierre y cimentación, de los cuales 200.000 fueron aportados por la Junta y otros 400.000 euros derivados de la participación de Feafes y Alfaem en los fondos del IRPF destinados a labores sociales.
... Emplea a 9 personas y ocupa a 91 El trabajo no sólo es un recurso para una independencia económica. Es una terapia para la normalización de la vida social. El centro ocupacional de Alfaem da empleo a nueve personas —3 en el centro especial de empleo, 2 en las oficinas, 2 en limpieza y 2 en el servicio de préstamos de Ponferrada—. Sus sueldos, unos 610 euros por una jornada completa de trabajo, están subvencionados en un 70% por el Ministerio de Trabajo. Pero la sombra de la crisis llega a los recursos sociales que ofrecen una atención integral a las personas con discapacidad por enfermedad mental, que carecen de posibilidades de incorporación al mundo laboral a medio plazo. La subvención desaparecerá a partir del 1 de enero, «lo que hace muy dificil para la asociación mantener, con sus propios recursos, estos puestos de trabajo». Además, la llegada de los fondos lleva un retraso de ocho meses.
Los recursos son escasos. Los 2.500 euros que, aproximadamente, consiguen con la ejecución de los trabajos artesanales por encargo, no dan para cubrir nóminas de los nueve empleados y otros gastos de gestión. «Estamos a la espera», asegura la coordinadora al área, Eva González.
El centro ocupacional de Alfaem trabaja con la máxima coordinación e integración funcional con todos los dispositivos de la red asistencial tanto social como sanitaria. Una vez que la persona ha formado parte de las distintas actividades del centro ocupacional , se observa sus habilidades y comportamientos y manifiesta el deseo de incorporarse al mercado laboral, se le hace una entrevista para analizar si el apto para incorporarse al grupo prelaboral. Los grupos prelaborales ofrecen formación a las personas con enfermedad mental con posibilidades de incorporación al mundo laboral a corto plazo, con programas para la adquisición y mantenimiento de habilidades laborales y de desarrollo personal y social.
El centro «La Senda» que Alfaem tiene en San Cayetano, dispone de 80 plazas autorizadas, de las cuales 60 son conveniadas y 8 concertadas por la Gerencia de Servicios Sociales. Actualmente hay 91 personas atendidas (71 hombres y 20 mujeres), que alternan sus días de asistencia para no sobrepasar las plazas autorizadas.
La mayoría de los atendidos en Alfaem tienen entre 40 y 62 años y la patología más común es la esquizofrenia (la mitad de los usuarios), seguida de los trastornos de la personalidad, mentales orgánicos y de ansiedad y de comportamiento.
|