Elena, de 47 años, menor de cinco hermanos, es bipolar desde los 18. "La primera crisis la tuve a esa edad pero nadie sabía lo que me pasaba y tardaron 12 años en diagnosticarme", afirma.

Eran "otros tiempos", agrega. Hoy su vida laboral está dedicada al cuidado de las personas mayores y, también, al de sus padres, con los que vive en Peñalba de Castro (Burgos). Pero, sobre todo, trabaja consigo misma para mantener a raya su enfermedad.
"Sigo la medicación, tomo litio y un antipsicótico, pero sobre todo me cuido. Sé perfectamente cómo soy y lo que tengo que hacer [dormir lo suficiente, comer bien y hacer ejercicio] y lo que no". No ha participado en ningún programa de terapia de psicoeducación, pero ha recibido asesoramiento sobre este tratamiento por parte de su psiquiatra, a la que ve una vez cada tres meses.
"Todos los pacientes deben externalizar sus sentimientos y contar lo que les sucede para que les puedan ayudar", aconseja. Pero para que este deseo se convierta en realidad antes hay que vencer ciertos obstáculos. En palabras de José María Sánchez Monge, presidente de FEAFES (Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental), "se han superado muchos de ellos, ya que se ha conseguido que la sociedad y las administraciones tomen conciencia de la importancia y la trascendencia que tienen los problemas mentales, pero todavía hoy no está implantada en la mayoría de las comunidades la Estrategia de Salud Mental". Este plan fue aprobado el 11 de diciembre de 2006 por el Gobierno y las autonomías para mejorar la atención desde la sanidad pública, erradicar el estigma social de estos enfermos y fomentar la prevención en investigación en este campo.
Para Sánchez Monge, la atención idónea a los enfermos pasa por su "manejo en manos de equipos multidisciplinares y por la coordinación entre atención primaria y los profesionales especializados". De la misma opinión se muestra el especialista Jerónimo Saiz, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, para quien "las sociedades de atención primaria [semFYC y Semergen] están realizando una gran labor y un esfuerzo, pero la coordinación entre ellos y los servicios especializados sigue siendo la clave para el buen manejo de los pacientes".