La Fundación Intras advierte de que la brecha digital aisla a este colectivo del resto de la sociedad
BELÉN ANTÓN
El colectivo de personas con enfermedad mental de Castilla y León presenta serias dificultades para acceder a las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) lo que da lugar a la existencia de una brecha digital que deja en desventaja a estas personas respecto al resto de la sociedad. Así lo demuestra un estudio hecho público ayer por la Fundación Intras (Investigación y Tratamiento de Salud Mental y Servicios Sociales) con motivo de la celebración hoy del Día Mundial de la Salud Mental y que este año se desarrolla bajo el lema 'La salud mental en un mundo cambiante: el impacto de la cultura y la diversidad'.
Este estudio se desarrolló dentro del Proyecto Retic, a través del que Intras y otras cuatro fundaciones (Fundación para la ayuda al Discapacitado y Enfermo Psíquico de Soria, Fundación Hermanos Ortega Arconada de Palencia, Fundación Ramón Rey Ardid de Zaragoza y Fundación Sorapán de Rieros de Badajoz) han pretendido acercar las nuevas tecnologías a los enfermos mentales como una herramienta para mejorar su calidad de vida y su acercamiento a la participación social.
Del estudio, para el que se utilizó como muestra a 210 enfermos mentales y que tuvo como ámbito de actuación las provincias de Valladolid, Zamora, Soria y Palencia, se desprende que sólo el 23% de este colectivo tiene ordenador en casa y de estas personas, el 15% tiene acceso a Internet. Además, el 27% de los enfermos encuestados se conecta a la red desde su centro de estudios, el 17% en la biblioteca, el 8% en cibercafés y el 5% en el trabajo. En cuanto a la frecuencia de conexión, sólo el 14% lo hace a diario, el 20% semanalmente y el 9% una vez al mes.
Más necesidades
Como explicó ayer Teresa Orihuela, directora técnica de la Fundación Intras, «el estudio evidencia que las personas con enfermedad mental desconocen las posibilidades que les ofrecen las TIC, pero también el interés y la motivación que tienen por aprender». Orihuela señaló «la importancia de erradicar la brecha digital que aisla a estas personas», pero afirmó que «ésta no es la única necesidad que demandan los enfermos mentales, sino que existen otras a nivel social, educativo y sanitario».
Además del estudio, el Proyecto Retic llevó a cabo otras acciones como la creación de una red entre todas las entidades para favorecer la inclusión digital de las personas con enfermedad mental o cursos de formación en TIC, entre otras. Según Orihuela, este proyecto se ha desarrollado con una metodología específica para estas personas. «Conocíamos sus dificultades y eso hacía que a la hora de tratar a los alumnos fuéramos más flexibles y tolerantes», explicó.
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