
Las personas con enfermedad mental tienen mayor probabilidad que la población general de padecer problemas de salud física. Las personas diagnosticadas con una enfermedad mental, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, presentan una menor calidad de vida, principalmente debido a causas relacionadas con la salud física.
Muestran mayor vulnerabilidad y mayores factores de riesgo relacionados, de igual forma, con el tratamiento de su enfermedad y con sus hábitos de salud.
Gracias a un tratamiento integral (tratamiento farmacológico y rehabilitación psicoterapéutica y psicosocial), la esperanza de vida de las personas con enfermedad mental se ha alargado y mejorado, y la integración social es posible con el APOYO, RESPETO y COMPRENSIÓN de todos.